Durante las últimas semanas, hemos visto como se restringían cada vez más los derechos de las mujeres y niñas en Afganistán después de que las autoridades anunciasen una nueva prohibición: las mujeres afganas no pueden trabajar en organizaciones no gubernamentales, además se las ha excluido de la enseñanza universitaria. Esta decisión conlleva un retroceso significativo en nuestros esfuerzos por conseguir la igualdad y la equidad entre ambos géneros en Afganistán.
Street Child lleva trabajando en este país desde 1997, actuando los primeros años a través de la organización Children in Crisis. Este proceso para conseguir nuestro objetivo de mantener a los niños y niñas seguros, en la escuela, y aprendiendo no ha sido nada fácil, y menos después de las medidas tomadas por las autoridades. Sin embargo, estamos decididos a continuar con nuestra misión y hemos conseguido mantener educación diaria en más de 100.000 escuelas de primaria. Sin embargo, nuestra mayor preocupación a día de hoy es que estas decisiones afecten a la asistencia de las niñas al colegio, así como la pérdida de roles femeninos en las esferas públicas de las comunidades.
Para nuestra organización, es imprescindible la presencia de mujeres en nuestro equipo, incluyendo profesoras, para poder impartir una educación y un apoyo psicosocial de calidad a niños y niñas afganos. No podemos funcionar de manera efectiva si no podemos asegurar la participación de todos/as en nuestros proyectos sin importar el género.
Desde aquí, nos gustaría hacer un llamamiento para que todas las trabajadoras puedan volver a sus puestos y reanudar la prestación de asistencia humanitaria, ya que solo se continuará nuestra actividad donde hayamos recibido la garantía de que nuestras profesoras van a poder asistir a sus clases. La seguridad de nuestras trabajadoras es nuestra prioridad, con lo cual seguiremos muy de cerca como se desarrollan las actividades de nuestro proyecto en las diferentes áreas de Afganistán.
Estamos determinados a asegurar la continuación de nuestras operaciones, a la vez que seguimos haciendo presión a las autoridades para que revoquen la prohibición, y que, por lo tanto, vuelvan a permitir a las mujeres que trabajan en organizaciones de ayuda humanitaria continuar con su labor. Por nuestra parte, durante los próximos meses seguiremos alzando la voz luchando para que las mujeres y chicas de Afganistán tengan derecho a cursar educación secundaria y, posteriormente, puedan acceder a la universidad. Después de años y años avanzando y promoviendo los derechos de la mujer, es imprescindible no retroceder al pasado.
Desde aquí, también pedimos más flexibilidad a nuestros colaboradores ya que estamos intentando hacer llegar ayuda humanitaria, mientras abogamos por intensificar la acción diplomática, y pedimos que la comunidad internacional siga invirtiendo y apoyando misiones en Afganistán.
Ahora más que nunca, no nos podemos olvidar de la población de Afganistán.