En junio, tras participar en la «maratón más loca del mundo» con 70 participantes internacionales viajando expresamente a Sierra Leona (¡estad atentos a nuestro próximo viaje a la maratón de Sierra Leona en 2023!), nosotros, un pequeño equipo de Street Child, tuvimos la oportunidad de viajar al país vecino al sur, Liberia, para visitar algunos de nuestros últimos proyectos en el país.
En total, visitamos 9 escuelas en 4 condados donde Street Child de Liberia opera para apoyar a algunos de los niños y niñas más vulnerables del país, incluyendo los condados de Montserrado, Grand Cape Mount, Margibi y Maryland.
La primera escuela que visitamos se encuentra en West Point, Monrovia, donde Street Child de Liberia inició su primer proyecto. West Point es uno de los barrios marginales más densamente poblados de Monrovia, donde el equipo ha podido identificar a algunos de los niños y niñas más vulnerables que viven en las calles o en el mercado. Para acceder a West Point, nos dirigimos en coche desde la oficina de Street Child de Liberia, en Monrovia, hacia las calles de West Point, sin embargo, no tardamos en darnos cuenta de que tendríamos que seguir nuestro camino a pie, ya que las calles estaban increíblemente transitadas y eran muy estrechas. En cuanto entramos en la escuela que íbamos a visitar, comprendimos el significado de este proyecto en particular, ya que el edificio no sólo servía como centro de enseñanza y aprendizaje, sino que también ofrecía una protección crucial a los niños y niñas que viven en el barrio y podrían estar expuestos a todo tipo de peligros al otro lado de los muros que rodean la escuela. Las paredes estaban llenas de pinturas de colores, podíamos oír a los niños/as cantar desde algunas de las aulas y los vimos jugando en el patio, y esto es precisamente lo que Street Child defiende y trabaja para conseguir: niños y niñas seguros, en la escuela y aprendiendo.
El resto de las escuelas a las que acudimos estaban situadas en localidades más rurales, como Grand Cape Mount, a la que viajamos en coche desde Monrovia durante unas 3 horas, o Maryland donde, para llegar, tuvimos que tomar un avión desde Monrovia, por ser el condado más alejado de la capital. Las escuelas de los entornos rurales no sólo sirven para ofrecer protección a los niños/as, sino que también representan una oportunidad para que las comunidades rurales trabajen juntas por la educación de sus hijos/as. En los entornos rurales, la mayoría de los/las profesores/as no están formados/as, la mayoría de las veces, son personas de la propia comunidad, como madres o padres que, a menudo no han terminado la educación primaria ellos mismos y ofrecen su tiempo para enseñar a los niños/as que viven en su comunidad y en las comunidades vecinas voluntariamente. Una barrera adicional en las comunidades rurales es la distancia que los niños/as tienen que caminar para ir a la escuela más cercana y, muchas veces, no hay una infraestructura adecuada, por lo que los/las maestros/as voluntarios terminan enseñando bajo árboles de mango.
Por eso, Street Child de Liberia trabaja con contratistas locales que conocen bien las comunidades, para construir instalaciones escolares seguras con recursos locales. Para aumentar los resultados del aprendizaje, Street Child lleva a cabo un proyecto de formación de profesorado en las escuelas rurales para que los profesores y profesoras voluntarios adquieran formación y cualificaciones formales en docencia. Este enfoque permite a los miembros de la comunidad convertirse en profesores/as cualificados con el objetivo de que, una vez la escuela entre en el sistema escolar público de Liberia, puedan recibir un salario estatal como docentes mientras permanecen en sus comunidades. Hasta que esto ocurra, Street Child trabaja con las comunidades para poner en marcha «Iniciativas de generación de ingresos» con la implementación de bancos de semillas que proporcionarán a la comunidad los medios para mantener los salarios de los/las docentes.
Aunque fue maravilloso conocer a los profesores de las comunidades que recibieron apoyo de Street Child para convertirse en profesores cualificados...
Aunque fue impresionante ver las escuelas recién construidas en comunidades extremadamente rurales donde tuvimos que viajar durante horas en moto a través de la selva...
Aunque pudimos ver cómo en los entornos urbanos las madres eran capaces de mantener a sus hijos e hijas en la escuela gracias al proyecto «Empresa familiar para la educación» que implementa Street Child....
Nos dimos cuenta de que queda mucho por hacer. Por desgracia, Liberia va camino de ser el último país del mundo en lograr la educación básica universal, con un 20% de niños y niñas sin escolarizar.
Hemos podido ser testigos de que, gracias a la contribución de quienes nos apoyan, Street Child logra marcar la diferencia, mejorando la vida de muchas personas. Y sabemos que, con más apoyo, muchos más niños, niñas, madres, familias y comunidades podrán tener un futuro mejor.