Uno de los colectivos más afectados por el conflicto armado en Ucrania han sido los niños y niñas. La disrupción en su proceso educativo, la tensión constante por la situación y la movilización forzada, entre muchos otros factores, han afectado la salud psicosocial de los más pequeños. Para poder revertir esta situación, y ofrecer espacios seguros para la infancia, con el donativo de Bon Preu y Esclat hemos formado a profesores como Svitlana, que han completado un curso en educación psicosocial, para adaptar sus clases y prestar un apoyo de vital importancia.
Svitlana es profesora en el colegio Kolomatsy del distrito de Bohodukhiv, en la región de Kharkiv, una de las más afectadas por el enfrentamiento. Svitlana ha querido compartir su experiencia en el proyecto y como éste le ha ayudado a adquirir nuevas habilidades en el trato con sus alumnos/as:
"Dediqué mi vida a la educación por mi admiración a mis profesores del colegio, quienes eran mi modelo a seguir, y me hicieron desear dedicarme a la enseñanza. Con el paso del tiempo me di cuenta de que esta era mi pasión y mayor motivación."
"¡El proyecto está verdaderamente bien! Me ha ayudado a renovar mis técnicas pedagógicas y compartir con otros/as docentes elementos del apoyo psicoemocional, además de poder enseñarlos a estudiantes y familias. Los/las participantes en el proyecto han ganado estabilidad psicoemocional y confianza en sí mismos/as y ya están preguntando si habrá más sesiones tras la formación."
"La participación en el proyecto me ha dado la fuerza necesaria para seguir hacia adelante. Como directora de un colegio, tengo que cuidar del estado emocional de todos/as los estudiantes, comunicar e interactuar con varios socios y organizaciones, así que la capacidad de entablar diálogo, y en ocasiones escuchar y ayudar es vital, especialmente en estos tiempos difíciles que vivimos. El proyecto me ha enseñado y ayudado mucho. Ahora espero poder ayudar a otras personas gracias a él."
"El mayor logro conseguido es ver la sonrisa en la cara de los niños y niñas con los que trabajo. La comunicación, la inmersión en sus emociones, el trabajo para el autoconocimiento y el reconocimiento de las emociones de quienes les rodean es una pequeña parte de lo que el proyecto ha impactado en mis alumnos/as. Personalmente, también he ganado muchas habilidades al poner este conocimiento en práctica."
"La participación en proyectos como este significa desarrollo y mejora constantes. También es una fuente de inspiración y de consecución de nuevas metas. Me encanta participar en proyectos que impactan en la mejora del espacio y proceso educativo y aprendo mucho con ellos. Tengo sueños propios por cumplir y la participación en proyectos como este me da la esperanza de hacerlos realidad. A veces tengo miedo de parecer torpe o decir algo incorrecto al hablar de mis logros, pero en este proyecto me he sentido aceptada y escuchada como el resto de participantes. En él se te va a ayudar, corregir y, sobre todo, respetar. Además, gracias al proyecto ganas confianza y conocimiento paso a paso."
"Cada uno de nosotros/as en nuestras escuelas podemos apreciar, abrazar, escuchar y ayudar a los estudiantes internamente desplazados/as y a niños y niñas con necesidades especiales poder recuperar el conocimiento perdido. También hemos aprendido técnicas para ganar proyectos, atraer a donantes y apoyar a Ucrania. Compartir todo esto con colegas del sector, ha sido maravilloso. Los niños y niñas son mi vida. Soy directora de un colegio, madre en un orfanato de estilo familiar con 8 menores y quiero que todos los niños y niñas puedan vivir en paz, sentirse queridos y estar sanos y felices."
Como Svitlana, otros 48 docentes pudieron aprender, compartir y trabajar unidos para mejorar la calidad de vida de cientos de niños y niñas ucranianos.