La República Democrática del Congo (RDC) es el país más grande de África subsahariana y uno de los más pobres del mundo, encontrándose entre los 10 países menos desarrollados según el Índice de Desarrollo Humano. En la RDC, la inseguridad alimentaria y la malnutrición son las consecuencias de una compleja red de factores, incluyendo inseguridad y falta de oportunidades económicas con un conflicto armado activo y desplazamiento interno extendido y mantenido en los últimos 25 años. Además de los millones de desplazados/as internos/as, el país también acoge alrededor de 527.000 refugiados, principalmente originarios de Ruanda, la República Centroafricana y Sudán del Sur.
El sistema educativo está plagado por una falta de cobertura y baja calidad. A día de hoy, casi 7 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años de edad no van a la escuela. La pobreza es la principal barrera impidiendo el acceso a la educación ya que las familias son las que soportan la carga de los costes directos de la educación, contribuyendo con 2 dólares por cada dólar que el Gobierno invierte en la escolarización primaria. Además, existen arraigadas barreras socioculturales a la educación y otras vulnerabilidades como el trabajo infantil, el matrimonio infantil y forzado, el embarazo infantil y la discapacidad.
15,6 Millones
De personas necesitan ayuda humanitaria.
7 millones
De niños y niñas de entre 5 y 17 años no van a la escuela.
5,5 Millones
De personas se encuentran desplazadas internamente, haciendo de la RDC uno de los países más afectados por el desplazamiento interno del mundo.
Street Child, a través de su filial Children in Crisis y de su socio local Ebenezer Ministry International (EMI), trabaja desde 2007 en la remota región del altiplano de Uvira, Mwenga y Fizi, en Kivu del Sur, afectada por el conflicto, para revitalizar el sistema educativo y mejorar la capacidad de las comunidades para mantener a sus familias y la educación de sus hijos e hijas.
Nuestro enfoque integrado incluye la construcción y rehabilitación de escuelas, la formación de profesores/as, la gestión de la calidad escolar, el compromiso de los padres, madres y cuidadores/as, la eliminación de las barreras económicas a la educación y la lucha contra los obstáculos sociales y culturales que impiden que los niños y niñas más marginados reciban una educación de calidad.
Juntos, Street Child y EMI han formado con éxito a 2.180 profesores/as de primaria y secundaria en 353 escuelas, mejorando la calidad de la educación de 69.000 niños y niñas de Kivu del Sur. A través de la creación de 225 Asociaciones de Ahorro y Préstamo de Aldea (VSLA, por sus siglas en inglés), hemos apoyado la matriculación y permanencia en la escuela de unos 19.000 niños/as y contribuido a la capacitación económica de 7.500 hogares. También hemos transformado 24 escuelas de primaria y 4 escuelas de secundaria en entornos duraderos y de alta calidad.
Pronto pondremos en marcha un proyecto piloto de nuestro modelo de Negocio Familiar para la Educación con 50 de esos cuidadores/as y apoyaremos a otros/as con subvenciones de equipamiento para que inicien o desarrollen una actividad generadora de ingresos. También tenemos previsto utilizar este modelo para apoyar la reintegración en la educación de los niños/as no escolarizados, incluidos los que viven en la calle.
En el campo de refugiados de Lusenda, el cual acoge alrededor de 33.500 refugiados de Burundi que huyeron de la crisis política de 2015, hemos formado a profesores/as de secundaria y distribuido material educativo, paquetes de material escolar y uniformes. También hemos matriculado a las jóvenes refugiadas más vulnerables en un programa de negocio social que se centra en la manufactura de compresas reutilizables y la producción de jabón para ayudar a hacer frente la falta de oportunidades de generación de ingresos de estas mujeres, así como la pobreza en la higiene menstrual femenina que se vive en el campo.
Street Child apoya a las organizaciones locales para que estén a la vanguardia de los esfuerzos de prevención del COVID-19, como EMI, que hasta la fecha ha instalado 105 estaciones de lavado de manos y ha formado a voluntarios de la comunidad para sensibilizar a más de 200.000 personas con mensajes que salvan vidas sobre el COVID-19 en el Altiplano. Al mismo tiempo, en la ciudad de Uvira, EMI fue de los primeros sobre el terreno en responder a las devastadoras inundaciones que dejaron 70.000 desplazados/as en abril de 2020. Las asociaciones con otras organizaciones locales están apoyando las respuestas a la protección de la infancia, la satisfacción de las necesidades básicas de alimentación e higiene de los niños y niñas de la calle y el apoyo a la salud mental.
1.685
Profesores/as formados.
44.485
Niños y niñas alcanzados a través de servicios de protección, mejora de escuelas o matriculación directa en la educación.
6.579
Adultos/as alcanzados, con 4.239 beneficiándose gracias a la participación en programas de generación de ingresos comunitarios.
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