Al igual que muchos otros países de las regiones en las que operamos, Burundi se enfrenta a profundos retos estructurales arraigados en una historia de conflictos interétnicos, aislamiento económico y capacidad de producción nacional limitada.
Ocupando el puesto 187 de 191 países en el Índice de Desarrollo Humano (PNUD, 2023), la pobreza sigue siendo generalizada y afecta al 72% de la población, siendo las zonas rurales, donde vive la mayoría de los burundeses, las que sufren las privaciones más agudas (Banco Mundial, 2023). Según la OCHA, más de 1,5 millones de personas en Burundi necesitan ayuda humanitaria.
Estos retos no son aislados, sino más bien la manifestación de una compleja interrelación de diversos factores que en los últimos años han agravado la inestabilidad en la región. De hecho, esta frágil situación se ha visto agravada por la reciente afluencia de refugiados procedentes de la República Democrática del Congo (RDC), país en el que se está produciendo una de las mayores crisis humanitarias contemporáneas del mundo. Desde enero de 2024, más de 71 000 personas han huido de la escalada de violencia en el este de la RDC y han cruzado la frontera con Burundi (ACNUR, 2024).
Sin embargo, la mayoría de los refugiados llegan sin recursos, se enfrentan a obstáculos para acceder al empleo y carecen del capital o las habilidades necesarias para reconstruir sus medios de vida.
Estas vulnerabilidades se extienden a sus familias, en particular a los niños y las ñiñas, cuya educación se ve interrumpida debido a las dificultades económicas y la falta de material escolar.
A medida que las condiciones de vida en los campos de refugiados como Musenyi se han vuelto cada vez más precarias, se han construido refugios de emergencia en zonas bajas inadecuadas y propensas a las inundaciones, lo que ha afectado gravemente al saneamiento y la salud. Los servicios básicos existentes, las escuelas, los centros de salud y los puntos de abastecimiento de agua están desbordados o son inexistentes. La presión sobre los limitados recursos locales también ha generado tensiones entre los recién llegados, los refugiados que llevan más tiempo y las poblaciones de acogida.
La economía local muestra potencial en sectores como la agricultura, la ganadería, la artesanía, el comercio minorista informal y los servicios digitales. Respondemos a las necesidades locales tendiendo puentes entre la respuesta humanitaria y el desarrollo a largo plazo, con un apoyo específico e inclusivo, en particular para las mujeres, personas jóvenes y las personas con necesidades específicas, las personas refugiadas y los miembros vulnerables de las comunidades de acogida, para que puedan pasar de la dependencia de la ayuda a la autosuficiencia, contribuyendo positivamente al desarrollo local.
Este proyecto responde a las necesidades inmediatas de las personas recientemente desplazadas (por ejemplo, reintegración escolar y servicios básicos de protección infantil), y invierte en el fortalecimiento de los sistemas a largo plazo mediante el desarrollo de medios de vida, la continuidad de la educación y la colaboración con el gobierno local:
- Apoyamos a 300 personas en situaciones de vulnerabilidad, el 60% de las cuales son mujeres y el 10% personas con necesidades específicas, con formación en habilidades empresariales, micro-subvenciones para la puesta en marcha de negocios y acceso a capital mediante la creación de asociaciones de ahorro y préstamo (VSLA, por sus siglas en inglés).
Apoyo a 765 niños y niñas, de los cuales 255 niños y niñas vulnerables recibirán apoyo con material escolar, seguimiento de la asistencia y el rendimiento escolar, y oportunidades de reintegración, y 510 niñas y niños vulnerables en riesgo de abandono escolar que se beneficiarán del seguimiento de su asistencia y rendimiento en las clases.
Mejorar los mecanismos de protección de la comunidad mediante la formación de los agentes de protección de la comunidad y la promoción de prácticas de crianza sensibles al género y la prevención de la violencia de género, incluida la sensibilización de la comunidad sobre las buenas prácticas de crianza.
